lunes, 11 de mayo de 2009

Os últimos serão os primeiros

Con más de una semana sin entrenar, por culpa de una gripe (ni porcina ni aviaria, pero sí fastidiosa como ella sola) y su respectivo tratamiento, no me queda otra que echar un cuento viejo, aquel en que los últimos fueron los primeros.

En particular, me choca esa frase. Me trae recuerdos de cuando era guía de turismo en Margarita y hubo unos meses de auge de visitantes brasileros. Las empresas de turismo de la isla, a falta de suficientes guías de habla portuguesa, nos mandaban a los mismos de siempre a ver cómo resolvíamos. Finalmente, solventábamos como podíamos "falando mais devagar". Debo admitir que, a pesar de las fallas de comunicación, no era un público difícil de complacer y al final del día todos salíamos contentos, tanto los guías como los pasajeros. Los únicos inconvenientes eran a la hora de partir de un punto a otro. La impuntualidad nos caracteriza a los de este lado del mundo, pero pareciera encontrarse más resaltada en nuestros vecinos cariocas. Estoy segurísimo de que en todos los paseos hubo retrasos y en ninguno faltó quien, con su cara bien lavada, enunciara la frasesita: "os últimos serão os primeiros".

Nunca pensé que ese enunciado, cargado de desfachatez, sería el más adecuado para una situación que me tocó vivir.
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Era el EcoRace de 2006, la segunda edición de esta carrera de aventura por parejas. Habíamos decido correr dos equipos juntos, Mayde y yo con Juan y Carlos Daniel, por aquello de querer mantener por nuestra cuenta el formato de cuatro integrantes en un equipo mixto. Ya habíamos corrido un raid el año anterior así, incluso con Juan, y este año nos trajimos al gran ciclista de montaña Carlos Daniel a que nos acompañara y participara en su primera carrera de aventuras.

(Mayde y yo con Juan y Carlos Daniel)



Era una fecha medio complicada y no había muchos equipos. Estában los mismos duros de siempre...y nosotros. La meta no era otra que terminar, como siempre.

A pocos minutos de la salida, que sería a pie, se me suscita una "situación". Miré el reloj y calculé que tendría tiempo para solventarla. Salí corriendo hacia al carro, metí la mano debajo del asiento del copiloto y ahí solidariamente estaba lo que buscaba. Inmediatamente, lo agarré, solté el morral, crucé frente al sitio de partida y seguí de largo, adentrándome en el monte.

Minutos después, con un semblante distinto, retorné victorioso, sólo para encontrarme con que ya habían repartido los mapas y rutómetros y que faltaban 2 minutos para la salida. Le di las llaves del carro al papá de Rómulo e inmediatamente, agarré el mapa y me puse a analizar la ruta y trazar la estrategia con mi equipo. Para iniciar habría que hacer un recorrido de caminata y luego una prueba de orientación deportiva. Sin mucho preámbulo se da la partida y comenzámos a correr.



Me sentía suelto, corriendo a gusto, guiando a mi equipo. Me tomaba mi papel de capitán y navegador muy en serio. Nos posicionamos en un buen lugar en el pelotón. Pasamos unos 15 minutos así, a excelente paso, hasta que uno de otro equipo me hace la siguiente pregunta: "¡Félix! ¿Y tu morral?"

Todo me dio vueltas; había metido la pata y feo. Todavía quedaba mucha carrera por delante, pero tendríamos que subir hasta el carro a buscarlo (contenía material obligatorio). No podía ir solo porque nos descalificaban si nos separabamos, así que le dije a Mayde que se viniera conmigo y a los muchachos que nos esperaran más adelante.

Nos regresábamos mientras los demás equipos avanzaban. No estábamos tan atrás hasta ese momento, pensé, pero ahora estaríamos más de 30 minutos detrás de los últimos. Ni modo.

Finalmente, llegamos al carro, le conté al señor Rómulo, siempre presente y dando apoyo en las carreras. En vez de reirse como todos los demás, nos dio aliento y animó muchísimo: "Sigan que ahora es que falta carrera".


Luego de una eternidad, y pasar por los mismos sitios por tercera vez, nos reunímos con Juan y Carlos Daniel. Lejos de reprocharme el error, avanzamos un poco con buenos ánimos y llegamos a la prueba de orientación, todavía en el último lugar. Por unos momentos titubié y Juan me ayudó con el mapa. Resulta que él era buenísimo en orientación deportiva. Entre ambos, comenzamos a conseguir los puntos uno por uno, con bastante precisión. Inclusive, pasamos a varios equipos y nos conseguimos a equipos mucho más duros que nosotros ni tan lejos, algunos perdidos, otros yendo en sentido contrario.

Finalizada la prueba, nos encaminamos en el largo trayecto hacia el campamento base, contentos por el rendimiento en esta parte. ¡Ya no estábamos en último lugar!

Nos tocaba un duro y largo segmento de bicicleta. Habíamos colocado un sistema de remolque no muy sofisticado (una antena y cuerda elástica) en la bici de Carlos Daniel para avanzar de forma más pareja. Mayde y éste se fueron adelante y Juan y yo seguíamos de cerca.


(Carlos Daniel: "la grúa humana")

Luego de un buen recorrido entre montaña y asfalto, llegamos a una pequeña represa. En sus oscuras aguas haríamos una prueba especial. Aparentemente había un mapa pequeño en esta parte, así que los dos que navegabamos nos dividimos. Mayde no quería entrar a esta nada llamativa agua, así que le tocó llevarse tanto mi bici como la de ella cuesta arriba con Juan, mientras que Carlos D. y yo íbamos de una lado al otro en las gomas inflables.



Superada la prueba, nos encontramos con Mayde y Juan, a quienes les tocó un duro trayecto y con carga doble. Era nuevamente hora de montarse en las bicis.


Pasamos lugares preciosos e inclusive atravesamos la "Finca Dos Aguas". Regresamos nuevamente al campamento base, dejamos las bicis y salimos a caminar por el cerro.

Nos costó un poco conseguir el rumbo correcto hasta el sitio de la prueba especial. Dudamos e inclusive pensamos en regresarnos, pero resulta que estábamos en el camino correcto todo el tiempo. No había que impacientarse, sólo seguir caminando.


Finalmente llegamos a un lugar donde había un par de pequeñas caídas de agua. Los cuatro nos colocamos los harneses y descendimos unos cortos metros. Caminamos dentro del agua y nos tocó subir un poco con los jumares. Un corto pero súper variado y divertido circuito de cuerdas.
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Seguimos caminando. Los ánimos estaban muy altos. Disfrutábamos de la carrera, la compañía que nos hacíamos, nuestra química como equipo. Eran como 12 equipos en total y nosotros estábamos de sextos/séptimos en la general y terceros como equipo mixto.
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Nos tocó pasar por unos acantilados espectaculares y caminar dentro de un canal, además de pasar por una pequeña cueva.
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Avanzábamos a paso constante aunque el camino ya no era tan obvio. En un par de oportunidades tomamos por senderos alternativos, para sólo darnos cuenta luego que tendríamos que regresar.
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Sabíamos que no faltaba tanto trayecto para culminar la prueba. De hecho, este segmento de trekking sería el último antes de llegar a la meta. Llegamos a un punto en que, para sorpresa nuestra, estaban los 5 primeros equipos parados conversando entre ellos. A todos los conocíamos bien. Estaban los de Valencia, el gocho con Eli, Reyes Aldana, Hilenia y José y Kike y Ricardo, todos equipos superiores físicamente y a quienes respetamos inmensamente.
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Resulta que llevaban horas buscando el camino. Habían explorado varias opciones de ruta, pero no lograban dar con lo que indicaban el mapa y el rutómetro, y que tenían pensado llamar a la organización. Algunos hasta llegaron a denunciar que el rutómetro estaba mal hecho.
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Sin pensarlo mucho, les dije que nosotros íbamos a intentar conseguir el camino, por no dejar de hacer la diligencia. Sin que nos dieran muchos ánimos nos despedimos y seguimos.
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A menos de un kilómetro de distancia, pero ya sin poder verlos, tomamos un cruce a la izquierda. Había una subida y la seguimos. Todo cuadraba perfectamente con las instrucciones. No lo podíamos creer. ¿Será que nos estamos equivocando también? Demasiado fácil estaba el asunto.
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Cada vez que cuadraba el rutómetro con el camino en el que andábamos, nos entusiasmábamos más. Apretamos el paso porque sabíamos que si los otros también conseguían el camino, estaríamos fritos. Como dije, eran equipos mucho más fuertes que nosotros.
Dejamos de hablar y pusimos las últimas fuerzas que nos quedaban para darle con todo hacia la meta. Me acuerdo que Mayde llevaba las trenzas desamarradas, pero se negaba a pararse un par de segundos para amarrarlas para no perder tiempo.
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Se nos hacía de noche. No queríamos voltear. Habíamos estado toda la carrera tranquilos, remontando poco a poco, pero ahora nos sentíamos perseguidos.
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Cruzamos nuevamente la Finca Dos Aguas y llegamos a la meta ante una gran confusión. Los que estaban tomando registro de los equipos pensaban que eramos un par de equipos de novatos, los cuales hicieron una ruta mucho más corta.
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¡Resulta que fuimos los primeros en categoría expertos!

El resto de los equipos jamás llegó por sus propios medios, y los punteros que nos habíamos conseguido horas atrás tampoco. Nunca supimos por qué no ubicaron la ruta. Incluso, los equipos novatos pasaron por esa misma vía y hasta el rutómetro era el mismo para ese segmento y todos llegaron. No sé si el resto de los expertos lo intentaron por su cuenta o simplemente quedaron satisfechos con la palabra de algún equipo que probó infructuosamente por ese camino.

El hecho es que ese octubre, en aquel Eco Race, los últimos fueron los primeros.

Félix

5 comentarios:

mayayo dijo...

"Los ultimos serán los primeros..."

sabías que es el titulo de la película oficial del CCC 2008 o ha sido el destino ¿? :-D

preciosa la crónica y las aventuras del raid. que barbaridad!
y es que la orientacion en el monte tambien cuenta, que no todo va a ser potencia bruta y facultades físicas, jaja.

Isidro García dijo...

Hola Félix, como me ha encantado tu crónica de esta carrera de aventura. Parecía correrla con ustedes y me imaginaba los paisajes.
Se de lo que hablas pues como les comenté yo gané la Mediatrans de 2008 cuando era mi primera carrera de montaña y en ningún momento me plantee el ganar la carrera, incluso en la salida al estrenar mi garmin, por los nervios o no se el porqué, no sabía como poner el cronómetro en marcha y cuando levanté la cabeza el gran cuerpo de la carrera ya se me había marchado.
Pero aveces las cosas cuadran una tras otra y te ves en situaciones que nunca esperabas que te fueran a ocurrir.
Que efectivamente, en ocasiones, los últimos pueden llegar a ser los primeros.

Félix dijo...

Mayayo: No sabía eso del título. Qué comico.

Isidro: Sabía de tu media Trans, pero no sabía que te habías quedado atrás en la salida. Esta fue una victoria inolvidable para nosotros, pero lamentablemente irrepetible hasta los momentos.

Creo que luego de CCC en agosto retomaré la bici y la piscina y haré alguna carrera de aventura si las hay o algún triatlón largo.

Jesus Hulett dijo...

coño Felix, eso me ha pasado, cuando uno menos lo espera es cuando llega. saludos

Pedro dijo...

Campeones, jeje. Excelente la crónica.