jueves, 31 de diciembre de 2009

Pico Naiguatá

Como tradición estos últimos años, subimos un pequeño grupo al Pico Naiguatá, el punto más alto de El Ávila, a despedir el año. Siempre hay algunas ausencias y algunas caras nuevas, pero el núcleo del grupo somos los mismos.


El ascenso no tuvo complicaciones. El clima estuvo bastante favorable, aunque más caluroso y más seco de lo normal para estas fechas.


No conseguimos mucha gente en la ruta, tampoco en el Anfiteatro, el lugar idóneo para acampar. Lo que sí abundó, lamentablemente, eran los desperdicios de las personas que ya habían descendido. Recogimos lo que pudimos. Las horas pasaron volando y, una vez montadas las respectivas carpas, salimos a gozar del paisaje y del atardecer.



Disfrutamos de la tranquilidad de la zona, por un lado una vista magistral del litoral del estado Vargas y por el otro un vasto panorama de Caracas. Estábamos prácticamente solos en el sitio.

En esta ocasión, me imagino que por la sequía, vimos más fauna de lo normal, incluyendo varios cachicamos (armadillos), zorros y culebras, además de la siempre presente diversidad de aves.


La primera noche estuvo bastante tranquila y las temperaturas no fueron excesivamente bajas.


Más de la mitad del grupo bajó al día siguiente, la mayoría por motivos laborales. En estos paseos, me he dado cuenta de que aquellos que nos quedamos más tiempo siempre disfrutamos una barbaridad. Aprovechamos para desconectarnos totalmente de la realidad que nos esperaba a unos 2.000 metros más abajo.

Hasta nos dio tiempo, a este grupo de ciclistas y montañistas, de improvisar nuestra propia versión de beisból, con tángana incluida.


video


Después de una segunda noche levemente más fría, nos levantamos antes del amanecer y subimos a la cumbre, a unos 2.765 metros sobre el nivel del mar. Sentados en los alrededores de la cruz, esperábamos el amanecer.



...y éste no defraudó....



De la misma forma que el sol imponentemente sale y anuncia un nuevo día, se nos viene encima el año 2010. En lo deportivo, está el plan del que tantas veces se ha hablado en este espacio y que originó el blog. Sólo queda hacer la pre-inscripción y ligarla a que el 14 de enero quedemos ambos en el sorteo. Eso sería lo ideal.

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De quedar ambos, el plan original seguiría en curso y los dos correríamos la prueba de 166 km juntos. De quedar uno solo, el otro intentaría inscribirse en la TDS de 106 km y 6.600 m de desnivel positivo, organizada por la misma gente y saliendo desde Chamonix hacia Courmayeur. Si no queda ninguno, pues intentaríamos inscribirnos en la Grand Raid des Pyrénées que se celebrará en las mismas fechas, con una distancia de 160km y 10.000 m de desnivel positivo. Esta última estaría en su tercera edición y tiene menor demanda y, aunque no cuenta con el prestigio de la UTMB, sigue siendo sumamente atractiva y una buena excusa para conocer los Pirineos.

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Hay otros planes importantes e impostergables, lejos de lo deportivo, para el último trimestre del año así que lo ideal sería participar en la UTMB este agosto y, si no se nos da el asunto, pues tendríamos que "conformarnos" con alguna de las citadas opciones. ¡Ojalá la suerte nos acompañe y sí salgamos en el sorteo!

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Antes del mediodía, iniciamos el descenso, contentos por haber compartido nuevamente con buenos amigos en la montaña.


Lo único cierto es que a mediados de enero los planes se definirán y regresaremos a nuestro querido Ávila y sus senderos.

Félix

lunes, 21 de diciembre de 2009

Del hecho al dicho...

Solemos decir que para la inversa del título de esta entrada "hay mucho trecho". Sin embargo, en este desvío de palabras, no hubo que recorrer mucho. Sentado aquí, generalmente los días lunes con las piernas cansadas de la rosca del fin de semana, actualizo, leo, critico, revivo, comparto y, en fin, descargo un poco con el blog, yendo sin titubear de la primera persona singular a la primera persona plural porque estos cuentos no los puedo relatar sin mencionar a Mayde.
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Van 112 entradas en el blog y ya casi año y medio desde que arranqué con el plan de ir al Mont Blanc para participar en la carrera de 166 km. Por este medio he echado los cuentos de los entrenamientos y las carreras clasificatorias, los altos y los bajos. Pero ésa no es su única función. En las mañanas cuando me siento a trabajar, entro en el blog, sintonizo alguna estación de radio por internet de las que en él aparecen y veo la previsión del tiempo. Si el trabajo está lento, me paseo por los blogs de amigos y corredores.
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Arranqué con el blog cuando estaba lesionado y, posiblemente, en el punto más lejano de la meta que en él me trazo. Al principio, me dije que no me importaba si alguien lo leyera o no. Es más, en algunas entradas iniciales bromeaba que sólo Mayde leía mi blog y que lo hacía estrictamente por obligación conyugal. Lo que valía para mí era ser consistente con el proyecto y generar algún tipo de "accountability" propia, es decir, obligarme a pasar del dicho al hecho.
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Me alegra saber que, aunque las entradas suelen tener pocos pero siempre bienvenidos comentarios, haya gente que ocasionalmente se paseé por acá. Nunca falta alguien en las carreras, eventos y hasta reuniones sociales que me comenté algo sobre cualquier tontería que haya escrito. ¡Gracias por tomarse el tiempo de echarle una ojeada al blog!
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Hace ya unos años dejé de comprar revistas extranjeras por el alto costo de las mismas. Afortunadamente, ha surgido una excelente alternativa local, sobre la cual ya hice mención en una entrada pasada: Fortius. Esta revista especializada en deportes, con gran énfasis en correr, ciclismo y deportes de aventura, vuela de los quioscos y es una muestra de que aquí en Venezuela se pueden hacer las cosas bien.
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Este mes, tuvimos la suerte de que la revista presentara, en su edición número 16, nuestro dicho sobre el hecho, que no es otro que los dos ultramaratones en los que participamos y un poco de nuestra historia como pareja. En la sección Yo lo hice, aparece un artículo titulado Una pareja de aventureros que combina partes de dos entrevistas que hicimos por vía digital. En lo personal, me halaga tremendamente que nos hayan tomado en cuenta y se hayan interesado por nuestra historia deportiva y personal. Reconozco que hay gente mil veces mejor preparada que nosotros y que ha obtenido grandes resultados tanto en el país como en el exterior. Si no consigues la revista y deseas leer el artículo, pulsa sobre la imagen y verás esa página en grande.
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A ambos nos encantó la distribución del artículo y las fotos y, en general, el enfoque que le dieron. Ellos pusieron las preguntas y nosotros las respuestas, así que no hay que sorprenderse si parte del contenido del artículo pudiera redundar con nuestro videíto sobre la TransGranCanaria Sur-Norte (http://tinyurl.com/l4p397) o fragmentos de muchas de las entradas del blog. Espero que quien lo lea no nos perciba como pretenciosos ni como unos súper atletas, pues no somos ni lo uno ni lo otro.
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No sé si me corresponde abarcar el tema de una posible fe de errata, pero hay dos detallitos que me gustaría aclarar. En la TGC Sur-Norte ascendimos al Pico de Las Nieves y no al Teide y, en esa misma prueba, el desnivel positivo fue entre 3.200 m y 4.000 m (nunca me quedó claro) y no 5.300 m.
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En la portada de la revista, sale Alberto Camardiel, quien fue el primer venezolano y el cuarto latinoamericano en el reciente Maratón de Nueva York. Además, hay artículos tan variados como aquel sobre la ruta de ciclismo La Mariposa-San Pedro, uno sobre el beisból menor, una entrevista al triatleta Alejandro Santamaría, aparte de secciones fijas como la de Armas de mujer, Chequeo médico, Eres lo que comes y la columna de Maickel Melamed Paso a paso hacia la paz, entre otras.






Termina el año y comenzamos a retomar los entrenamientos por la montaña. El día 23 de diciembre abren las preinscripciones para el Ultra Trail du Mont Blanc. Éstas estarán disponibles en línea, en igualdad de condiciones, hasta el 13 de enero. Si hay exceso de inscritos y todos cumplen con los requisitos (carreras clasificatorias), se hará un sorteo. Por el asunto de Cadivi, tendremos que esperar hasta enero para que se renueve el cupo electrónico en tarjetas de crédito y podamos contar con algunas escasas divisas para poder hacer la preinscripción y luego formalizar la misma. El año pasado no hubo necesidad de hacer el sorteo y esperemos que este año tampoco. Sería terrible, al no ser ésta una carrera por equipos sino individual, que sólo acepten a uno de nosotros y el otro se quede fuera. Habrá que ver qué pasa.

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Por estos lares, seguiré o seguiremos contando nuestros vaivenes rumbo al UltraTrail du Mont Blanc. En todo caso, se les desea a todos un año 2010 lleno de aventuras y que sigan yendo citius, altius, fortius (más rápido, más lejos, más fuerte).
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Félix
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P.D. Como los gringos con su "NFI" (no financial interest), resalto que no tengo intereses financieros en la revista y, pensándolo bien, ni en ninguna otra cosa signicativa para ser sincero; sólo soy un asiduo lector de ella.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Maratón de Navidad 2009

Nos preparábamos para correr y repasábamos nuevamente las estrategias. Mayde marcaría un ritmo basado en sus sensaciones durante la carrera; no tenía otra aspiración que terminar su primer maratón oficial. Por mi parte, también era mi primera vez haciendo esta distancia en carrera (aparte de las dos oportunidades en que la he hecho en triatlones) y trataría de mantener unas pulsaciones estables hasta la media maratón y después tal vez apretaría un poco el paso y, si por casualidad quedaban piernas, aceleraría aún más al pasar los treinta y pico kilómetros. Calculábamos, por los tiempos en los entrenamientos, que culminaríamos en aproximadamente 4 horas y 10 minutos. Sin embargo, pensaba que, a pesar del poco entrenamiento y la pérdida de condiciones luego del dengue, tenía una leve oportunidad de bajar, aunque sea por unos pocos segundos, las 4 horas. Estacionamos en el Parque del Este, saludamos a amigos y conocidos antes de partir.
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(Con algunos de los Caracas Runners y compañeros del Parque del Este antes de la salida)
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La partida fue puntual. Mikhail animaba la carrera, como tantas antes. La gente a mi alrededor arrancó a un paso bastante cómodo. Se nota que hay muchos con amplia experiencia en maratones y que no iban a caer en el error de salir demasiado rápido. Como había comentado antes, esta sección es principalmente en bajada. Busco mi propio ritmo y saco algunas fotos. Apunté la cámara hacia atrás y sin mirar tomaba una que otra foto. Ésta, con corredores bajando por el elevado de Los Ruíces y con El Ávila al fondo, es una de mis favoritas.
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Paso el primer punto de hidratación y se confirma uno de mis mayores miedos en cuanto a la organización. ¡Se había acabado el agua! Coño, comenzamos mal. Meto la mano en el fondo del tobo y logro rescatar un chupi, de esos de medio litro. Volteo varias veces para ver si logro ubicar a Mayde para compartir un poco de agua con ella, pero no la veo. Días antes, debatíamos si llevar nuestra propia hidratación o no. Era el km 3, ya se había agotado el agua y no habría puntos de hidratación hasta el km 6.

Paso el km 4,5--donde se encuentra el Mercado de Petare--y aunque ya habían asfaltado, la basura y el mal olor predominaban. Me la tomé con calma en la subida de La Urbina. Más o menos en el km 6,5 paso por otro punto de hidratación totalmente vacío. Es más, la persona encargada optó por vaciar el hielo sobre la mesa y varios corredores, como no les quedaba otra, lo agarraban. La misma escena la volví a presenciar en el km 8. No lo podía creer. No me quedó otra que ir racionando el chupi que agarré en el km 3. ¿Será que esta gente piensa que vamos a correr 42km sin hidratación?
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Veo a unos ciclistas, ex-compañeros del club triatlón que prácticamente abandoné al dedicarme a las carreras de montaña, y le pido a uno que busque a Mayde y por favor le dé un poquito de su agua. En ese momento, pensé que si el asunto no mejoraba después del km 10, le iba a decir a Mayde para abandonar. Me parecía una falta de respeto y una irresponsabilidad gravísima.
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Afortunadamente, a partir del km 11, el asunto cambió y había gente repartiendo agua por todos lados. El tráfico, salvo por algunas excepciones, estaba decentemente controlado. En Caracas, desde hace unos pocos años, se están organizando bastantes carreras de calle, principalmente competencias de 10k, pero los conductores dominicales como que no se acostumbran a las calles trancadas por unas horitas. En casi todos los cruces, la gente estaba desesperada por pasar y no dejaba de tocar corneta. En la bajada hacia El Rosal, a pesar de que vi cuando el policía le pidió a un conductor que se parase, éste último arrancó para quedarse justo en mi camino. Lo único que puedo decir es que se llevó un buen baño de la poquita agua que me quedaba.
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Con tantas distracciones, correr era lo más fácil y hasta ese momento lo más placentero también. La carrera mejoró en el Municipio Baruta. Recorrimos Bello Monte, Las Mercedes y Chuao. Pasé la media maratón en 2:02. Pensé que iba a ser difícil, mas no imposible, bajar las 4 horas. El plan era evaluar en el km 30 y ver si quedaban piernas para avivar un poco el paso. Tendría que correr muy mal de aquí en adelante para hacer 4:10 ó más, también pensé.
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Comienzan los 3,5 kilómetros de subida de El Cafetal. Se disparan un poco las pulsaciones y bajo el paso. A mitad de subida me alcanza Mayde. Venía con Enrique Castrillo, quien también la había acompañado en los 21km del último triatlón que ella hizo en junio de 2008. Me uno a ellos, pero comienzo a ponerme anaeróbico y continuó al paso al que venía. Ya en la bajada, alcanzo a Mayde nuevamente. Ella había podido hidratarse bien gracias al apoyo de los distintos clubes de corredores y público en general (léase personas ajenas a la deficiente organización).
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Pensé en ese momento que las cosas iban a ser como tenían que ser. Mayde y yo íbamos a terminar la carrera juntos, como tantas en el pasado (la foto de la izquierda fue tomada por Carlos Jiménez www.soymaratonista.com quien con su nutrido grupo brindó apoyo en el km 34). Corrimos juntos desde más o menos el km 23 al 35. En ese momento, pasó lo mismo que me había ocurrido durante los únicos dos largos que hice para esta carrera: bajé el paso. El tiempo perdido por el dengue, la recaída un par de semanas después y los pocos kilómetros entrenados me pasaban factura. Me paré para agarrar Powerade, en la segunda mitad de la carrera no faltó nada, y cuando levanté la mirada, ya mi esposita me llevaba unos buenos metros de ventaja y montaba un paso fenomenal que no pude seguir.
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Atrás quebaba la idea de apretar el paso. Correr es ingrato. No importa cuántas carreras hayas hecho ni cuántos kilómetros hayas recorrido meses atrás. Si el día de la carrera, en este caso maratón, no llegas bien entrenado y no gozas de buena salud, no hay que esperar milagros. Creo que en cuanto a mi paso, resistencia y recuperación, soy dos corredores distintos: uno antes del dengue y otro después.
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Me despedí de las 4 horas y de la idea de terminar al lado de Mayde. Me convencí de que mi meta realmente era 4:10, pero en el fondo me sentía un poco mal por no lograr lo primero. Seguí bajando el paso, de repente más de lo necesario, hasta el km 40.
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Finalmente, crucé la meta en 4:10. Sabía que tendría que alegrarme con ese tiempo, pero no era la forma en que quería hacerlo. Me hubiera sentido más a gusto haciendo 4:15 ó 4:20 pero a un ritmo parejo durante toda la prueba.
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Mikhail, con micrófono en mano, bromeaba: "Aquí llega nuestro ultramaratonista, Félix. Hace minutos anunciamos cuando llegó Maydelene, su esposa. Antes conocíamos a Félix, pero ahora Félix quedó como simplemente el esposo de Maydelene. Ellos vienen de culminar los 98km del UltraTrail du Mont Blanc y el año que viene van por la ruta completa de 166 km en Los Alpes". Pues, el esposo de Maydelene le agradece a Mikhail esas palabras y por estar pendiente de nuestros ultras en ambas ocasiones. Un odontólogo que consiguió su verdadera vocación en el deporte, es excelente en su trabajo y las carreras definitivamente son mucho más amenas cuando él está de maestro de ceremonias.
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(Gracias a Sigfredo, www.fotosbikesport.blogspot.com , por la foto. Nadie luce bien al terminar un maratón, pero si él toma la foto, las probabilidades a favor aumentan.)
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El ambiente en la llegada fue muy bueno. Había bastante gente animando y celebrando. Mayde estaba contentísima y tenía toda la razón de estarlo. Su tiempo fue de 4:04 y se sientió muy bien. Superó todas sus expectativas. Me impresionó su aceleración en los últimos 6-7 kilómetros. ¡Es una dura!
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(Mayde con Luis Pinto, www.cosasdeiki.blogspot.com , quien sin plantearselo bajó las 4 horas.)
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En la llegada, nos dieron una medalla, una botella de agua y una de Powerade. Nada más. Esperemos que aprendan de todos los errores cometidos y el año próximo organicen un mejor evento. Si nosotros seguimos aquí, nuevamente los volveremos a apoyar. De verdad, lo que salvó la prueba, a mi parecer, fue la colaboración de los clubes de corredores, como los EgoRunners retratados abajo, y el público en general. Muchos de ellos improvisaron puestos de animación y hasta de hidratación, en vista de las fallas. La comunidad de corredores venezolana es genial.
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Esta semana próxima será de descanso total. Es hora de preparar un buen plan para nuestra gran meta del año venidero y reconciliarnos con la montaña. Un caluroso saludo a todos los que corrieron esta prueba y a los que entrenaron duro este fin de semana. Aquí queda un video de lo que pueden esperar para el día de mañana.
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Félix

sábado, 5 de diciembre de 2009

T.A.P.E.R. (Tiempo Adecuado Para Empezar a Recapitular)

El taper, por lo general, comprende esas 2 ó 3 semanas en las que un atleta reduce el volumen del entrenamiento para permitir que su cuerpo llegue a la línea de partida en condiciones óptimas. La duración del mismo varía según la disciplina y la distancia o tiempo de la prueba. Permite que se reparen las microrupturas de los tejidos musculares sufridas en las repeticiones, cuestas u otros grandes esfuerzos. El cuerpo comienza a almacenar glucógeno y superar la leve pero crónica deshidratación derivada de un fuerte entrenamiento. También permite eliminar o disminuir un poco los rastros de lesiones que pudieran haber surgido durante la preparación.
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Hay quienes creen fielmente en él como aquellos que consideran que no les hace falta. En todo caso, me uno al primer grupo. Siempre he pensado que es mejor llegar descansado y fuerte a una carrera, aunque levemente desentrenado, que pasado de kilómetros y cansado o, peor todavía, lesionado.
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A pesar de lo corto de mi plan de entrenamiento para el Maratón de Caracas y lo accidentado que ha sido el camino (dengue, afección pulmonar versión 2.0, gripe, etc.), decidí que iba a hacer un buen taper con la finalidad de llegar a la salida sintiéndome descansado y fuerte, aunque inevitablemente falto de kilómetros.
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Hubo más que un par de días en los que me pasó por la mente no participar. En los que me dije que si no iba a lograr bajar las 4 horas no tenía sentido correr, que si no iba bien preparado me estaba privando de tener una primera incursión positiva en esta distancia y que si no gozaba de buena salud posiblemente me estaría haciendo más daño.
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Después, opté por mantener un poco la perspectiva y evalué mis objetivos al preparar y correr la maratón:
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1) Reducir el volumen del entrenamiento de los ultramaratones y descansar un poco de la montaña (que bastante la vamos a visitar a partir de enero 2010).
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2) Eliminar las molestias y los rastros de lesiones que sentía por el alto volumen que había mantenido durante gran parte del año y finales del año pasado.
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3) Aprender a correr un poquito más rápido al obligarme a hacer repeticiones, series e intervalos a ritmos exigentes e incómodos. Mejorar la forma y la cadencia.
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4) Participar en mi primer maratón oficial y apoyar el evento local.
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En este sentido, casi todo lo anterior ha sido logrado. Estoy libre de lesiones y molestias por sobrecarga, extraño la montaña como nunca y me siento levemente más cómodo en la incomodidad de los trabajos de velocidad (cosa que pudiera significar que tengo que apretar un poco más). Ahora sólo queda el cuarto punto y ése se cubrirá el 13 de diciembre.
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Opté por tres semanas de taper en las que Mayde y yo hemos bajado el volumen pero mantenido la intensidad. Nuestro taper ha sido así, basándonos en el Plan First:
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Semana 3:
Domingo - 21km en la ruta del maratón (km 17 hasta 38).
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Ese día salimos más o menos del kilómetro 17 ó 18 de la ruta, ya en Las Mercedes; pasamos Chuao y subimos por El Cafetal. Definitivamente, esa subida afecta el ritmo de carrera. En esos 3,5 km de leve ascenso perdimos más o menos unos 15 a 25 segundos por kilómetro. Sin embargo, en los 3,5 km de bajada en sentido opuesto los recuperamos, más una ñapa. Hay que tener cuidado en la bajada, no obstante, porque el día de la carrera todavía nos faltarían unos 14k desde el final de ese descenso hasta la meta y no hay que volverse locos como si fuera la montaña. Corrimos juntos hasta pasar por Chuao nuevamente pero ya de regreso. Me sentía bien y opté por correr los últimos 4 ó 5 km a paso de maratón y dejar a Mayde atrás. Monté un paso fuerte para mí y, casi sorprendentemente, pude mantenerlo. Lo que me extrañó, que a estas alturas obviamente no debería, fue que Mayde llegó instantes después. ¡Qué iluso pensar que le iba a sacar gran distancia! Seguro no me remató para no triturar más mi golpeada autoestima deportiva pos-dengue.
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Semana 2:
Sábado: 16km en la ruta del maratón (km 1 hasta 14 + km 41 y 42).
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Tempranito dejamos el carro en el estacionamiento norte del Parque del Este y salimos a hacer esta última sesión de fin de semana. Para no inventar el día de carrera, decidí llevar encima todo lo que pensaba ingerir durante la carrera. Ya con los ultras estoy acostumbrado a comer bastante y a llevar varias cosas encima, así que esta carrera no será la excepción. Me llevaré la camarita (para tener alguna excusa para descansar), tres Powergel (1 por hora), las gomitas Cliff (1 ó 2 a los 0:30 de cada hora) y algunas pastillas de sal.
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Los primeros 4,5 km son espantosos visualmente, pero en bajadita, hasta el mercado de Petare. En otra ocasión pasé por ahí en bici y describí ese sitio. El área del cruce hacia la principal de La Urbina no dejó de impactarme nuevamente. Basura, cloacas, caos vehicular, gente agresiva, vías deterioradas. Qué triste. No importó lo temprano que saliéramos a correr; ya antes de las 7 a.m. era eso un desastre. Seguimos avanzando: La Urbina, Rómulo Gallegos, Dos Caminos, Francisco de Miranda, Chacaíto. Luego de pasar el km 14 de la carrera, más o menos donde comienza la bajada hacia El Rosal, decidimos desviarnos y correr hacia lo que serían aproximadamente los últimos 2 km de la carrera. Si hoy, con pocos kilómetros encima, sentí la subidita hacia el Centro Lido, no me quiero imaginar cómo será el día de la prueba. El único consuelo es que faltará poquito para terminar. Tuvimos la suerte de que sólo nos agarraron 3 semaforos en todo el recorrido y seguro pasamos más de 30. En esos últimos dos km visualizamos la llegada y apretamos un poco el paso. Plaza Altamira, listo.
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Semana 1 (la próxima): El martes haremos unas repeticiones, el jueves correremos unos 5k al paso teórico de maratón y el domingo, bueno, lo que salga y a ganar experiencias.
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Han sido más de 3.500 kilómetros de entrenamiento este año, gran parte de ellos en la montaña, durante unas 450 horas. Con esto cerramos otro ciclo más antes de enfocarnos totalmente en la gran meta, aquella que titula este blog. Creo, a pocos días de participar en nuestros primeros 42 km, que logramos los modestos objetivos que nos trazamos inicialmente al decidir correr un maratón. Ahora sólo queda lo más fácil o, mejor dicho, lo más natural: Salir a correrlos, disfrutar y sufrir en la ruta y recapitular durante el recorrido lo que ha sido para nosotros, en lo deportivo, el año 2009.
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¡Nos vemos en la vía!
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Félix