sábado, 3 de julio de 2010

Tres salidas en Mérida

A estas horas, he buscado información actualizada sobre el Gran Trail de Peñalara en el que participan varios venezolanos pero no he tenido suerte. En uno de los foros digitales españoles cuentan que al inicio ha llovido bastante y ha habido algo de niebla pero que después ha salido el sol. También, indican que el ganador aparentemente culminó el recorrido en 13 horas 26 minutos. Esperamos pronto tener noticias de los ultreros venezolanos.


(Vista del Pico Bolívar al amanecer. A casi 5.000 metros sobre el nivel del mar es el punto más alto de Venezuela.)

El fin de semana pasado aprovechamos para salir de la capital y hacer algunos entrenamientos en Mérida. Me fuí con bastantes dudas porque, a pesar de venir de mi semana de descanso, la fascitis plantar se había intensificado y no sabía si iba a poder cumplir con los entrenamientos pautados. Finalmente, no hubo mayores contratiempos e hicimos las tres salidas previstas en Los Andes venezolanos.

Día 1. Mifafí - El Domo.


Fue una salida corta para aclimatizarnos. Veníamos de estar en la carretera unas 10 horas y justo nos quedaban pocas horas de luz natural. Así que optamos cambiarnos ahí mismo en el páramo y arrancar a caminar antes de bajar a Mérida. La salida fue desde el Valle del Condor a unos 3.650 m.s.n.m. y llegamos hasta el "Domo" que se puede apreciar en la foto abajo. El punto más alto de este recorrido está a 4.070 m.s.n.m., es decir, que el dolorcito de cabeza que todos teníamos no era mera casualidad.


El recorrido no tiene mayor desnivel, pero fue bastante lo que la altura nos obligó a caminar. Finalmente, nos salieron unos 12 kilómetros ida y vuelta en este precioso e imponente valle.

Día 2. La Culata - Pan de Azúcar

Éste era el plato fuerte del viaje para Mayde y para mí. Hicimos este mismo recorrido el año pasado, justo antes de ir a la Transgrancanaria Sur-Norte y es uno de los sitios más vistosos de esta zona. Sin embargo, en esta oportunidad las condiciones climatológicas fueron bastante distintas a las de la vez pasada.

La ruta va desde el punto en el que culmina la carretera del Páramo de La Culata hasta la base del Pan de Azúcar. A sus casi 4.700 m.s.n.m. es el noveno pico más alto del país, pero también es uno de los más accesibles ya que el camino no presenta mayor dificultad, aparte de la altura. En 2005 hice esta ruta por primera vez, pero en varios días y con acampada incluída. Una de sus variantes sale por el otro lado del Páramo de La Culata, en la localidad de La Toma, y hasta se puede empatar con el Valle de Mifafí. Nosotros optamos por hacer la ruta ida y vuelta.

Dejamos el carro en la entrada del recorrido y arrancamos bajo una constante llovizna. El altimetro indicaba unos 2.990 m.s.n.m. Tal como la última vez, un perro curioso decidió acompañarnos. El dolor de cabeza constante, sin previa invitación, también nos siguió todo el trayecto.


(El sol salía, pero muy ocasionalmente.)

Al inicio el camino zigzaguea hasta llegar a una pequeña fila, siempre con el río a mano izquierda. Se pasa por un valle bien amplio, lleno de frailejones. Luego, se baja al río y se cruza. De las cuatro veces que he hecho esta ruta, ésta ha sido la vez en que más crecidos han estado los ríos. Dimos vueltas un rato, tratando de ubicar la parte más baja o donde la corriente fuera menos fuerte. No nos quedó otra que meternos hasta las rodillas en el fuerte y terriblemente frío caudal. Se pasa por otro espectacular valle y el denominado Refugio del Muerto, que da origen a los numerosos cuentos sobre los Comegatos, hasta llegar a la Cascada del Duende.

Ahí nos paramos unos minutos para comer. En los entrenamientos largos, estamos tratando de limitar la duración de las paradas para simular nuestro paso por los avituallamientos el día de la carrera. En la UTMB es sumamente fácil perder tiempo en los puntos, ya sea porque uno requiera descansar o por el volumen de gente en el sitio y lo grandes que suelen ser los puestos de control.

El perro seguía fiel a nuestro lado. Nos paramos en una gran roca, al lado de un grupo de vacas y un toro poco simpático. Normalmente, les pasamos por un costado y sentimos que andamos prácticamente desapercibidos. No sé si en este caso el perro hizo que llamaramos más la atención, pero en un momento el toro comenzó a caminar directamente hacia nosotros. No conozco el comportamiento típico de los toros, pero tomamos refugio preventivamente. Afortunadamente, había una gran piedra y nos escondimos detrás de ella. El diminuto perro comenzó a ladrar y el toro, que probablemente sólo estaba un poco curioso, nos dejó en paz.


Comenzaba a llover nuevamente y no se veía claramente la fuerte subida a la base del Pan de Azúcar. El camino hasta la base, no obstante, es bastante franco así que decidimos subir. Una vez arriba, era muy poca la visibilidad.


(Base del Pan de Azúcar)

De hecho, una vez en la base, ni siquiera se veía el pico. Lo único que se podía apreciar eran unas carpas, cuyos habitantes me da la impresión que tenían mucho frío para salir. El inicio del ascenso al pico como tal no tiene un camino claro y delimitado. Como nuestra meta no era una de montañismo sino entrenar para un ultramaratón, optamos por obviar la subida al pico, devolvernos y seguir corriendo y andando a buen paso. El clima siguió empeorando, pero como ya íbamos principalmente de bajada, nos ahorramos más de una hora en el retorno.

video

Ya casi al final, cuando veníamos corriendo a buen ritmo por terreno poco técnico, nos topamos con otro toro. Esta vez el asunto fue más intenso todavía que en el primer encuentro. Se nos quedó viendo fijamente, se levantó e inicialmente se colocó de forma lateral para luego encararnos. Inmediatamente, bajó la cabeza, como mostrándonos los cachos. Lo que sucedió después fue como algo surrealista. El toro comenzó a mover una de sus patas hacia adelante y hacia atrás (¡yo juraba que eso sólo pasaba en las comiquitas!) y se podía apreciar que al jodedor este, como se diría en criollo y porque el contexto así lo requiere, se "le paró el machete". Como dije antes, desconozco el comportamiento usual de los toros, pero Mayde y yo agarramos monte arriba sin titubear y seguimos alejándonos lo más posible. No sé si todo lo anterior fue producto de una imaginación afectada tanto por la altura como por el cansancio, pero definitivamente...¡Fue el momento en que las pulsaciones llegaron a su punto más alto!


Nos salieron 23,6 kilómetros en total y estuvimos a alturas entre los 2.900 y 4.100 metros sobre el nivel del mar. ¡No pudimos hacer cumbre pero nos salvamos de dos embestidas!

Día 3. San Rafael de Mucuchíes. Ruta de la SkyRace.

Desde un inicio se tenía previsto hacer este día como paseo. Y la razón era totalmente válida: ¡Mayde estaba de cumpleaños!

Salimos con buen clima. Mi temor era que se nublara y me perdiera en la segunda parte de la ruta como sucedió cuando fuí con el amigo Gersi en mayo.

La ruta asciende por detrás de la iglesia, pasando el cementerio y doblando a la izquierda por un camino de concreto. Se sube un buen rato hasta que termina el concreto y se llega a un valle.

El primer cruce de río estaba bien alto. En mayo cuando fuí a hacer la ruta y la SkyRace, los corredores pasábamos por un costado o sobre las piedras. En esta oportunidad, el río estaba tan crecido que tuvimos que desviarnos y pasar por un improvisado puente. Más adelente, para cruzar el segundo río, nos encaramamos sobre unos troncos.

Luego del valle, comienza la parte más fuerte de la ruta. El ascenso hacia la ventana, ubicada a 4.070 m.s.n.m. Arriba, descansamos un poco y nos comimos alguito. Subimos a un ritmo cómodo, disfrutando del camino, a sabiendas de que iba a ser la última salida de este viaje.


Pasamos la Laguna de Michurao y las otras tres que le siguen. No hubo mayores complicaciones en esta oportunidad para ubicar el camino de regreso a San Rafael. En fin, nos salieron casi 17 kilómetros en prácticamente 5 horas.


En la noche, logramos distraer un poco a la cumpleañera e hicimos una pequeña fiesta sorpresa para celebrar sus 15 años.


Entre las tres salidas, sumamos unos 54 kilómetros con unos 3.000 metros de desnivel positivo y más de 12 horas a pie. No son números impresionantes pero logramos salir de la rutina de Caracas y celebrar el cumple de Mayde de una manera distinta.

Afortunadamente, la fascitis no molestó más de lo usual y a los pocos días de regresar tuve mi quinta sesión de ondas de choque, que a estas alturas duele más en el bolsillo que en el pie. Por otro lado, Mayde se está sintiendo bien y aparentemente estamos asimilando poco a poco los entrenamientos y recuperándonos mejor de las salidas largas.

Ahora, vamos de vuelta a nuestro Ávila para aprovechar las pocas semanas de preparación que nos quedan para la UTMB.

¡Nos vemos en el cerro!

Félix

4 comentarios:

Ilych Irausquin dijo...

Excelente entrada viejo...y un muy buen entrenamiento, pero mosca que no se te vaya a quedar la maña de ver toros con "el machete parao"... sacaos de tu mente jajajajaja. Como irán los nuestros en Peñalara? un abrazo ...exitos...
P.D: coño invita a ver si puedo en una de esas darle con ustedes

Félix dijo...

Épale Ilych.

Chamo, lo de la descripción del toro era para ilustrar lo insólito del asunto, jeje.

Estoy muy contento con los panas en Peñalara. Como te comenté en el Facebook, salieron unos resultados preliminares que tienen a Gersi y Lago como finishers, al igual que a Yanis Povea. Del resto de los venezolanos, no tengo idea. Un abrazo.

Armando dijo...

Félix que bueno este post, cuando uno esta lejos extraña esas salidas en Mérida. Además, sentí que estaba con ustedes en cada salida.
Saludos a Mayde y fuerza el fin de semana

Félix dijo...

Épale Armando,

¡Ojalá hubieras venido en esas salidas! Bienvenido eras, mi pana. Espero que les esté yendo excelente por aquellos lares.

Un abrazo y saludos.