viernes, 3 de septiembre de 2010

Ultra Trail du Mont Blanc 2010 (parte I)

Force majeure alegan en Francia mientras que en los países angloparlantes lo llamarían an Act of God. En fin, por causas naturales, se suspendió la carrera con la que veníamos soñando desde hace más de 2 años y por la que tanto habíamos trabajado. Habíamos previsto cualquier cosa, desde una lesión o un corte de tiempo, pero jamás nos cruzó esto por la mente. Un durísimo golpe.

Chamonix, sin duda alguna, es un lugar sin igual. Si bien nos impresionó la primera vez que fuimos, el año pasado para la CCC, pues esta vez nos enamoró aún más. Ver los picos nevados prácticamente en cualquier dirección en la que uno mire no deja ser algo impactante, sea uno caribeño como nosotros u oriundo de otras latitudes con climas distintos al nuestro.


Al salir del apartamento en el que nos quedamos encontramos comercios de ski, mountain bike, montañismo y otras actividades de outdoors. Al cruzar la calle está la estación de la Aguja de Midi, en la cual muchos toman el teleférico para llegar al campamento base del Mont Blanc (4810 m.s.n.m.). Vemos pasar a toda hora a los osados que intentarán coronar la cumbre con toda su indumentaria. Al levantar la vista y mirar al cielo, se ve un montón de parapentes. Por la cuadra opuesta, desde el puente, vemos pasar las balsas cargadas de aventureros haciendo rafting. Los que no están corriendo o buscando el sendero para iniciar su trekking, andan en bici sea de downhill, all mountain o cross-country. Y aquellos, generalmente con pantorrillas bien definidas y cara de preocupación, también identificados por llevar camisas de "Finisher" de cualquier importantísimo ultramaratón, son los valientes ultrarunners que intentarán cualquiera de las cuatro carreras que conforman el magno evento de los ultramaratones de montaña: el Ultra Trail du Mont Blanc.


Es un pequeño mundo donde la aventura, a pesar de tener distintos significados para sus habitantes permanentes o temporales, nos une a todos. Nosotros, con un poco más de grasita corporal que la gran mayoría de nuestros "coterráneos", nos sentimos en casa acá. Nadie se asombra de los kilómetros que has corrido, ni te critican por lo que haces y el tiempo y dinero que le dedicas. Hay un sentimiento de empatía general asombroso. Uno deja de ser aquel loco que corre día y noche y pasa a ser uno más de este impresionante montón.

Este año llovió un par de días antes y el comentario general entre participantes y organización era el mal clima. La "meteo" no era nada favorable. De hecho, el mismo día antes de la carrera, los ultreros recibimos un mensaje en el que la organización nos recomienda que no escatimemos en la vestimenta para el mal tiempo y que esperemos condiciones sumamente duras.


Revisamos los correos, el Facebook y los comentarios en el blog. Recibimos mucho más apoyo de lo que probablemente merecemos unos corredores del montón como nosotros. Definitivamente, tenemos grandes amigos y gente que aunque no conozcamos personalmente, con la mejor de la energía positiva, se toma el tiempo para dedicarnos unas líneas y enviarnos sus buenos deseos. Es algo que nos motiva muchísimo y que tiene un valor gigantesco para nosotros.

Es con esa buena vibra y con el insuperable ambiente del "planeta" Chamonix que finalmente nos sentamos frente a la iglesia que tantas veces hemos visto en videos y nos juntamos con los otros 2500 (?) corredores de casi 60 países distintos a esperar que den la partida. Nos ubicamos justo detrás de unos corredores catalanes quienes ya han terminado esta prueba en años anteriores y que nos tratan como si nos conocieran de toda la vida. Qué bonito. Volveríamos a compartir con Josep y Roque más tarde y en circunstancias que ninguno de los cuatro se hubiera imaginado.


Suena La Conquista del Paraíso de Vangelis y esta vez, finalmente, es para nosotros. No puede ser. Estamos a punto de hacer realidad este sueño. Sale la carrera y caminamos junto con el resto del batallón. Durante varios minutos se hace imposible correr. Compartimos emociones con los corredores que van a nuestro lado y el numeroso público que se interesa por esta prueba.

Corremos un poco por asfalto, tal como se ve en los videos de la carrera, pero prácticamente al tocar la tierrita comienza la lluvia. Como dicen por ahí, guerra avisada no mata soldado. En ese momento, salen los chubasqueros. Vemos a Irene y Miguel, amigos de España, haciendo lo mismo. ¡Cómo hemos entrenado con lluvia este año! Era casi lógico que nos lloviera un poco durante la carrera.

Como a eso de la hora, pasamos por el pueblo de Les Houches. A pesar de la lluvia, el pueblo y la gente muy animados. Corredores van y vienen. Mayde narra los hechos y hasta algunos comentan que han leído el blog, como se ve al final de este video.

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En algún momento previo a la carrera llegué a pensar que el hecho de haber ya visitado Chamonix y haber participado en un evento en parte de la ruta pudiera afectar nuestra capacidad de asombro o estropear la experiencia UTMBista. Pero no fue así. ¡Qué emoción!

Comenzamos la subida hacia Le Délevret y nos ubicamos en un pelotón que va a un paso similar al nuestro. Al pasar los albergues en la ruta, el apoyo del público fue espectacular. La lluvia no es fuerte, pero sí constante. Comienza la bajada y realmente es una pesadilla. El barro abunda y terreno que generalmente sería empinado pero poco técnico se vuelve en un tobogán. Caídas por aquí y por allá. Nos deslizamos, corremos de lado, ajustamos la pisada; hacemos todo lo posible por seguir avanzando como se pueda.

En una de esas resbaladas, Mayde hiperextiende la pierna y le comienza un fuerte dolor en la ingle. Unos metros más adelante me deslizo y se parte uno de los bastones Raidlight. ¡Qué desastre! No nos habíamos planteado la carrera así, pero esas mismas condiciones afectaban a todos.


Finalmente, se comienza a oír el pueblo de St. Gervais. Se forma un poco de tráfico en la parte final de la bajada. Comenzaba a pensar que íbamos a tener que forzarnos más en las subidas porque, como los demás, estábamos perdiendo valioso tiempo en los descensos.

Mayde y yo conversamos justo antes de llegar. El plan este año para los avituallamientos era ser lo más eficientes posibles para invertir la menor cantidad de tiempo. Así lo habíamos entrenado y practicado. Buscaríamos algo de comida, llenaríamos los termos y seguiríamos sin invertir más de unos 5 minutos. Faltaba mucha carrera, apenas sería el km 21,3, y mientras más minutos acumuláramos sobre las barreras de tiempo al inicio de la carrera, mejor probabilidad tendríamos de cubrir algún imprevisto ya avanzada la prueba. Nos tomó unas 3 horas y media llegar hasta ese punto.

Cruzamos la alfombra que marcaba el chip y había muchísima gente. Me acuerdo que en la CCC siempre conseguíamos los avituallamientos full, especialmente porque íbamos en la cola de la carrera y teníamos al menos unos mil participantes por delante. Este año, allá en St. Gervais, me impresionó la calma con la que andaba la gente, pero nosotros íbamos a lo nuestro sin importar lo que hicieran los demás.

Mayde agarra una botella de agua para llenar la bolsa de hidratación. Yo busco, entre el gentío, un par de platos de sopa. Conseguimos un rinconcito aparte de todo el mundo y nos ponemos a hacer lo que habíamos conversado. Luego de comer, saco el teipe de plomo para intentar reparar el bastón roto. Echo un vistazo y le comento a Mayde que posiblemente haya mucha gente que se estuviera retirando. Las condiciones hasta ahí estaban feas, pero no era para tanto.

Suena el altavoz en francés y no creo lo que oigo. ¿Será que mi limitadísimo manejo del francés es tan precario que estoy entendiendo lo que no es? Luego, sale una voz en inglés que dice: "The race is over". Tratando de entender, le digo a Mayde que se acabó la carrera pero no sé por qué.

Le pregunto a un español que anda con su familia y nos explica que hubo un deslizamiento de tierra en el Col de la Seigne, kilómetro 60, que ya nos habían advertido que era un paso delicado y en el que generalmente las condiciones climatológicas son fuertes. Dice que hay vientos de 80 kph en esa zona aunque me ha podido decir cualquier cifra y seguiría sin entender.

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Había quienes estaban en estado de shock y no sabían cómo reaccionar, como yo. Otros estaban desconsolados, como Mayde. Muchos simplemente resignados. ¡Era una verdadera tragedia! Tanto esfuerzo e inversión de tiempo y dinero, tanto sacrificio y, ahora, la carrera de nuestros sueños se esfumaba por el motivo menos esperado. Se nos salían las lágrimas.

Los otros corredores que sabían que veníamos desde Venezuela para la carrera nos brindaron mucho apoyo. Nosotros no tenemos este tipo de carreras en nuestro país ni mucho menos carreras clasificatorias. Ni hablar del esfuerzo económico que representa para alguien que vive en las condiciones y con las limitaciones que tenemos en nuestro país.

Conversamos un rato con otros corredores que también estaban desconcertados. Nos conseguimos a Josep y Roque, los amigos que hicimos minutos antes de la salida, quienes prácticamente nos adoptaron desde ese momento en adelante. Me imagino que era tan notorio lo destruidos que estábamos que ellos tuvieron el bonito gesto de invitarnos a unirnos a su grupo para el regreso a Chamonix. De verdad que nos levantaron los ánimos y hasta me dieron datos sobre otras opciones de carreras que pudiéramos hacer durante el resto de nuestra estadía por estos lares.


(Al mal tiempo, buena cara, literalmente. Foto cortesía de Roque, vía Josep Dulcet)

La organización dispuso del tranvía de esa población para trasladarnos hasta la parte central del pueblo. Otros bajaron en autobús y algunos a pie. De ahí, se movilizó el tren para devolvernos a Chamonix. Nos tomó unas cuatro horas regresar.


(En el tranvía para el centro de St Gervais, para luego tomar el tren a Chamonix. Foto cortesía de Roque, vía Josep Dulcet)

Decidimos retirar de una vez las bolsas con material que inicialmente irían a Courmayeur. De ahí, nos enteramos que la organización había habilitado el comedor. Mayde no quería caminar mucho porque el dolor en la ingle estaba empeorando ahora que se enfriaba. En el comedor, conocimos a unos muchachos que venían de aún más lejos, desde Paraguay. Más tarde, llegaron nuestros apreciados amigos Lidia y Samy, con quienes coincidimos en la TransGranCanaria el año pasado y cuyas aventuras seguimos siempre por la bloguesfera.

Después de comer con ellos y tomarnos un par de cervecitas, además de esperar que cesara la lluvia, nos fuimos cabizbajos en dirección al apartamento. Yo ya lo tenía claro: en una semana haríamos la ruta de Cavalls del Vent en los Pirineos porque más o menos nos cuadraban las fechas. Mayde no se quería conformar con otra cosa. Ella había venido a terminar la UTMB y no quería saber nada más.

Eran pasadas las 3 a.m. y entramos al edificio. Nuestro apartamento era el tercero a la izquierda después de la puerta principal. Apenas pasamos la entrada central vimos a un muchacho con pinta de corredor, pero ya con ropa limpia mientras que nosotros todavía teníamos los trapos mojados y embarrados por las numerosas caídas. Primera vez en todos los días que llevábamos ahí que lo veíamos. Me pregunta si hablaba francés. Le dije que casi nada. Me pareció comprenderle que la carrera sería reanudada pero desde Courmayeur, Italia, y que se haría el trayecto de la CCC, es decir, el mismo que hicimos el año pasado y que iba a ser la parte final de la ruta completa de la UTMB. Me mostró un mensaje de texto en francés que le llegó a su teléfono. Efectivamente, los autobuses saldrían para Italia en unas tres horas.

Él no se sentía entusiasmado pero yo estaba que daba brincos. A Mayde tampoco parecía llamarle mucho la atención el asunto. Ella realmente estaba afectada por los sucesos. Entramos al apartamento e ilusamente colgamos la ropa de carrera para ver si se secaba un poco. Me puse a tratar de parapetear mejor el bastón que había roto bajando a St. Gervais; el tape de plomo lo arregla todo. Recibo llamadas de Jesús Hullett (si alguien en Venezuela sabe lo que significa la UTMB es él, finisher en 2009) y de Luís Pinto, quien también nos levanta el ánimo.

No quise pensar más. Estábamos aquí y habíamos entrenado. Si hubo fallas en la organización o no, ya no me importaba. Tampoco tenía mucha relevancia que estuviéramos cansados, sin dormir y desmotivados. La naturaleza nos había hecho una de las suyas, pero se nos abría otra oportunidad, que por nuestras latitudes simplemente no existe a este nivel, de hacer un recorrido fenomenal. Ya no serían los 166 kilómetros con los que tanto habíamos soñado y por los que tanto habíamos sacrificado, pero tendríamos el chance nuevamente de ser "finishers" en una distancia de ultrafondo en los Alpes y no lo íbamos a desperdiciar.

Continúa...


9 comentarios:

Ilych Irausquin dijo...

Me alegro mucho, despues de tanto entrenar y llegar tan lejos, para que te digan que suspenden la carrera debe ser muy duro, bueno por lo menos la "UTMB-Restar", les sirvio para ser Finisher de otro gran ultra, me encanto y muy cierto cuando dices que la gente aqui te critica por la perdida de horas y horas de entrenamiento y dinero para ir o hacer lo que mas nos gusta, mientras en Charmonix es lo mas normal del mundo...Un abrazo duro FINISHER...nos vemos el 11 en el Avila

samy4 dijo...

Hola pareja un placer haber estado con vosotros y el sabado y sobre todo el domingo,con esa cara de alegria,os lo mereciais sin duda.
Lidia ya ha recuperado la mano,yo tambien el animo,me afecto al final no haber ido al pseudo Utmb,aunque ahora creo que hice lo correcto.
Hoy un maraton de montaña la lado de casa, buenas sensaciones,Lidia no tanto por que hizo calor y tuvo algunas molestias en su patita,pero bueno conseguimos quitarnos el "mono",ademas comprobando que mis buenas sensaciones en utmb ,no eran de casualidad.
Saludos y el año que viene veniros para España que tenemos cada vez mas ,bonitas y buenas carreras
Agur

jEsUs HuLeTt dijo...

¿que te puedo decir?...yo estaba indignado mientra veia mensajes "la seguridad es lo primero...", a la mierda! que seguridad, nadie sabe el sacrificio que se hace para estar escuchando en vivo en vangelis. Y mi pocision la mantuve, la seguridad a la mierda, la organizacion erro... en el foro de el atleta.com hay una discucion y todo apunta a que la organizacion, en ese sentido, no se comporto a la altura... pero bueno, ya lo hecho hecho esta... chamo, debieron "tambien" hacer cavalls del vent, la travesia, un recorrido espectacular...

Félix dijo...

Hey Ilych,
Tienes que ir a sentirte "normal" en Chamonix, jaja. Un abrazo, aventurero.

Samy,
Un gusto nuevamente compartir con ustedes. Estoy seguro que habrá una nueva oportunidad en el futuro. Saludos a Lidia.

Jesús,
Chamo, en el Ultra de Chichiriviche hubo condiciones benévolas aunque con bastante calor y hubo retirados, desmayados y deshidratados. La naturaleza es caprichosa y más en la montaña. La seguridad no es juego.

Es muy probable que los punteros de la UTMB, si hubiera seguido, manejaran bien las condiciones, pero dudo que el grueso de la carrera estuviere preparado para ello. El año pasado, que fue uno de los más calurosos para la UTMB, yo personalmente pasé frío en las partes más altas y sé de gente que hasta se retiró por hipotermia. No me quiero imaginar qué hubiera pasado este año si las condiciones se hubieran mantenido tan mal o hubieran empeorado. Creo, estando allá este año, que la decisión de la organización fue la correcta. Igual da mucha arrechera, jeje.

Félix dijo...

Coño, y con respecto a Cavalls, pues no nos quedaron piernas después de 3,5 horas el viernes y unas 23 horas entre sábado y domingo como para seguir andando por el monte. Ánimos tampoco quedaban. Ya será en otra oportunidad.

Roman dijo...

DESDE MI HUMILDE OPINION, CREO QUE TERMINAR LA CARRERA ALTERNATIVA QUE TUVIERON ES TAN O MAS DIFICIL QUE TERMINAR LA UTMB QUE TENIAN TOTALMENTE PLANIFICADA FISICA Y MENTALMENTE, SOBRETODO DESPUES DEL MAZAZO SICOLOGICO POR LA SUSPENSION DE LA MISMA, POR LO TANTO LOS FELICITO YO Y MI FAMILIA Y AUNQUE NO ME CONOCEN LOS SEGUIMOS EN ESTE PROYECTO QUE NO HA TERMINADO SINO POSTERGADO, Y SI PASO ESO, ES POR ALGO, ANIMO.

Félix dijo...

Gracias Román. Todavía no sé qué pensar. Jamás hubiera esperado que las cosas se dieran de esa forma. Sigo un poco desconcertado. Saludos.

Emilio dijo...

Amigos Felix y Mayde:
aunque haya sido un parche por parte de la organización, al menos corristeis, terminasteis y la satisfacción fue casi plena. Enhorabuena buen tiempo.
Ya me dirás si las Shirts-Vacas os están bien, me encantaría ver una foto con ellas en tu Blog.
Un abrazo y nos vemos el año que viene.

Félix dijo...

Hola Emilio,
Buenos momentos que compartimos por allá por los Alpes. Seguramente habrá otra oportunidad, eso espero.

En cuanto a la Vaca Shirt, te cuento que verás muy pronto las fotos por acá. Este domingo acompañé a una amiga en una media maratón, luciendo mi pinta Sierra Nevada. ¡Un éxito con las chicas! je je. Un abrazo para ti y saludos a Rosario.